Senderismo nocturno: Fatares

Publicado: noviembre 18, 2011 en Senderos

Con luna llena y trece en el camino, la noche se nos presentaba con un encanto y un atractivo un tanto especial.

Comenzamos la ruta desde el principio, con una marcha marcada por un ritmo “alegre”, sin prisa pero sin pausa, aunque unos tuvieran mas ganas de llegar que otros, como suele pasar en estos casos. No fuimos los únicos de la noche, pues justo cuando salimos a las 20:45 h. desde los depósitos de agua de Tentegorra, ya venía un grupo de vuelta.

Desde los primeros pasos, a mi entender, la ruta estaba cargada de la intriga, el misterio y la incertidumbre propia que una noche en el monte ofrece y al sonido del viento en los árboles, que en la oscuridad, se hace más penetrante que en pleno día.

Hay que tener presente que en una ruta nocturna hay que agudizar los sentidos y andar con cautela. Es la tercera vez que subo al Roldan y la primera que no me preocupa cuando llegamos, sino llegar y caminar “con pies de plomo”. Además, si por alguna razón te despistas y se te ocurre perderte, te pierdes. Mejor estar en todo momento unido al grupo.

No disfrutamos, como en otras ocasiones, de la compañía de alguno de los camaleones que abundan por la zona, aunque  estuve pendiente por si se presentaba la ocasión. Posiblemente ellos si nos vieron a nosotros y sabiamente optaron por no darnos la bienvenida. A quien si vimos fue a otro grupo de incautos o atrevidos, según se mire, poco después de dejar el mirador, que venían de regreso.

Desgraciadamente la luz de la luna llena se eclipsó por unas nubes caprichosas que prácticamente nos acompañaron toda la noche a nuestro pesar. Pero aún así hubo tramos en los que sí se podía divisar el paisaje y que, en honor a la verdad, era tan hermoso o más que de día.

Cuando tuvimos la mejor oportunidad de disfrutar del paisaje fue a la llegada al mirador, al que llegamos antes de lo previsto por la “marcha constante” del grupo y dónde hicimos un pequeño descanso; y ya en la playa de Fatares, nuestro destino, donde descansamos un poco y tomamos un tentenpié. Una vez allí, y mientras el cuerpo descansaba, captamos algunas imágenes para inmortalizar la noche, que resulto ser tan divertida e intensa como esperaba.

Después del merecido descanso y algo más pesados, por nuestro “variado y copioso piscolabis”, retomamos la marcha que se hizo más dura, también a mi entender. El camino de vuelta fue más difícil, había que subir lo que anteriormente habíamos bajado, con la premisa de que ya andábamos cansados, aunque eso sí, unos más que otros.

La hora de llegada fue sobre la 1:00 h.  y como siempre, siempre siempre, mereció la pena vivir y disfrutar de la experiencia.

Carmen Gil.

  • Distancia recorrida: 8,800 Km.
  • Desnivel subiendo: 534 m.
  • Cota máx.: 308 m.
  • Duración con paradas: 4 h. 30′
  • Descarga aquí la ruta para Google Earth.
Anuncios
comentarios
  1. carlots dice:

    Que bien escribes Carmen, no sabia esa faceta tuya.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s